Y no, ni mi pene se llama así, ni me refiero a la tarjeta de crédito.

Ahora mismo ando en procesos burocráticos para prolongar mi tiempo de estancia en el país del sol naciente. Para ello debo rellenar toneladas de papeles, conseguir un taco de formularios y redactar epístolas religiosas varias. Por suerte, desde la secretaría de la KAI te echan una mano y todo se hace mucho más sencillo…

Pero es increíble las cosas que te pueden llegar a pedir… No sólo un extracto del banco donde muestres que tienes dinero contante y sonante, sino también un desglose de los ingresos que tuviste el año pasado(¿?), Una copia de tu última nómina, y, agarrénse caballeros… una redacción al Gobierno nipón exponiendo las razones de porque debería dicho gobierno prolongar tu visado un año más. Obviamente, escrito en japonés.

Desde luego… ¿Habrá realmente algún japonés cuyo sueldo dependa de leerse las cartas de todos los gaikokujin (extranjeros) que quieren seguir estudiando? Las respuestas a éstas y otras preguntas sobre los entresijos del sistema burocrático nipón… probablemente nunca.